
Uno suele mentir, y ser un poco cobarde, suele reír más e imitar voces, le encanta ser un poco escandaloso y actuar un poco tonto, le encanta enamorarse y ser completamente dependiente a sus sensaciones y sentimientos, que aunque parezcan, no son lo mismo. Le gusta contar sus cosas y no fuma más de lo necesario, canta Lafourcadas y Venegadas, una que otra de la Chilanga banda.
Es un poco niño, le gusta salir, y tener una melliza, le gusta tomar guaraná helada más no alcohol, le gusta escribir un poco a su idioma, e interpretar todas las cosas a su modo, medio fantasioso, relaciona todo de alguna forma mezclada que sólo él entiende. Hacer muecas y sacar la lengua, reír todo el tiempo y animarse como él sólo sabe hacerlo. Le encanta recordar que en algún momento prometió casarse en una iglesia y pensar en sus hijos y en su preciosa señorita.
Todo esto dura, dura lo que dura una fantasía, piensa luego y con éstas palabras se declara como Aldo, el pesimista, el que vive para él y con el único objetivo de crecer materialmente. El que maldice a cada segundo, el que fuma de más, el que no disfruta las cosas y hace todo apuradísimo, por que su tiempo siempre vale más, más que cualquier otra cosa, así se la pase viendo a un puto ordenador sin tener más que poder escribir en éste el blog que comparte con Gabriel, el mellizo.
Sabe muy poco de la vida, y odia esos, los libros que leen a menudo sus padres de superación personal, odia a la gente disforzada y a aquellos que se pasan la vida hablando estupideces, cree tener la gran capacidad de escribir y de diseñar, y no le interesa el resto. A menudo manda a sus amigos a la mierda, por creer que no valen la pena, o por creerlos superficiales. Ama el café y el trasnocharse, en busca de que algún brillo lunar le regale el sentido a la vida.
Yo, que creo conocerlo bien, podría decirte que es un guerrero, anacoreta, un bohemio eternamente somnoliento y en busca de la fantasía, de alguna verdad absoluta. Lo llamo Aldo, el pesimista, por el hecho de que está eternamente en la puerta de la libertad, de la felicidad, pero por no poder verse inferior a Gabriel, al que lo prosigue en nombre, descarta toda posibilidad de tregua.
A. ¿Pero son el mismo?
B. Si.
A. ¿Y cómo viven?
Es un poco niño, le gusta salir, y tener una melliza, le gusta tomar guaraná helada más no alcohol, le gusta escribir un poco a su idioma, e interpretar todas las cosas a su modo, medio fantasioso, relaciona todo de alguna forma mezclada que sólo él entiende. Hacer muecas y sacar la lengua, reír todo el tiempo y animarse como él sólo sabe hacerlo. Le encanta recordar que en algún momento prometió casarse en una iglesia y pensar en sus hijos y en su preciosa señorita.
Todo esto dura, dura lo que dura una fantasía, piensa luego y con éstas palabras se declara como Aldo, el pesimista, el que vive para él y con el único objetivo de crecer materialmente. El que maldice a cada segundo, el que fuma de más, el que no disfruta las cosas y hace todo apuradísimo, por que su tiempo siempre vale más, más que cualquier otra cosa, así se la pase viendo a un puto ordenador sin tener más que poder escribir en éste el blog que comparte con Gabriel, el mellizo.
Sabe muy poco de la vida, y odia esos, los libros que leen a menudo sus padres de superación personal, odia a la gente disforzada y a aquellos que se pasan la vida hablando estupideces, cree tener la gran capacidad de escribir y de diseñar, y no le interesa el resto. A menudo manda a sus amigos a la mierda, por creer que no valen la pena, o por creerlos superficiales. Ama el café y el trasnocharse, en busca de que algún brillo lunar le regale el sentido a la vida.
Yo, que creo conocerlo bien, podría decirte que es un guerrero, anacoreta, un bohemio eternamente somnoliento y en busca de la fantasía, de alguna verdad absoluta. Lo llamo Aldo, el pesimista, por el hecho de que está eternamente en la puerta de la libertad, de la felicidad, pero por no poder verse inferior a Gabriel, al que lo prosigue en nombre, descarta toda posibilidad de tregua.
A. ¿Pero son el mismo?
B. Si.
A. ¿Y cómo viven?
B. En guerra.




