Como un perro se arrastraba entre la sangre y los restos de cuerpos, que tirados por doquier se dejaban comer por los gusanos. Jadeaba por el desenfreno que parecía acabarlo por completo, con temblores avanzaba a paso serpiente hasta la frontera del murmuro, donde el silencio daba sus brutales mordiscos. Sangrando y babeando continuaba el camino, siguiendo el rastro de suplicios y pedazos de hombre.La sed asesinaba al engendro, que aceleraba la respiración, queriendo encontrar algo de vida que arrancar sin piedad, entre sus interminables grietas de sombra, sobre la acera.
Con tierra en las uñas, y con colmillos amarillos, cerraba un poco los ojos sombríos carentes de aquel brillo único de luna, mientras su penetrante gruñido se extendía sin terminar por toda la ciudad, que en llovizna de fuego se calcinaba como sólo sabe hacerlo un hombre expuesto al terror, en estos, sus años de mayor poderío.
Trozos de edificios en escombros, gigantescas pilas de destrucción y charcos de sangre sin fondo, el aire se iba bañando con aquel, el olor de sangre al oxidarse, el aroma del infinito frenesí, perfume de asesinos y de salvajes terrores. La bestia se extendía por toda la ciudad en llamas, hasta un pequeño rincón de una habitación a medio destruir, en una delgada grieta en el suelo, de donde brotaba una pequeña rosa, que por defenderse de la salvaje bestia, nació con espinas. Y con ésta, nació toda una larga y nueva historia.
- Las espinas no sirven para nada. Son pura maldad de las flores.
No es condición imprescindible el poseer gran perspicacia para notar que el cigarrillo se divide en dos partes. Una más corta que otra, y generalmente de color mostaza oscuro, en caso de que no haya diferencia en el color, podrá notar usted que estas dos partes están divididas por una delgada línea. Ésta parte de menor longitud es llamada “filtro”, parte del cigarrillo que es llevada a los labios al empezar éste complejo proyecto, que es el fumar. Observación importante es el tener en cuenta que los labios carezcan de humedad alguna, antes de llevar el cigarro a la boca, para hacer más placentero el proceso. Dado ya el primer paso, usted debería sujetar, sin hacer mucha presión, con los labios, el filtro. 