junto a la mesa con libros leídos,
los cuadernos escritos
y los cuadros ya vistos.
Ahí descansa el cigarro fumado,
las tasas sucias y la ropa usada,
al costado de los lapiceros sin tinta,
y los papeles arrugados.
En la carne incrustada,
está la bala disparada,
que derramó sangre
y acabó con una vida.
Ahí, los escritorios empolvados,
que están junto a mis sueños,
atrapados en telarañas inertes,
esperando que yo alguna vez los rescate.
Las mismas canciones,
en cada segundo,
y el mismo aire,
han opacado mi mundo.
El teléfono en silencio,
las botellas sin alcohol,
una alfombra con sangre
y un cuerpo conocido en el suelo.
Esperanzas marchitas,
preguntas sin salida,
un dedo sin anillo
y ojos húmedos.
Hoy ha sido un día agotador,
he jugado tres papeles,
he sido cruel conmigo,
victima, culpable y testigo.
No es condición imprescindible el poseer gran perspicacia para notar que el cigarrillo se divide en dos partes. Una más corta que otra, y generalmente de color mostaza oscuro, en caso de que no haya diferencia en el color, podrá notar usted que estas dos partes están divididas por una delgada línea. Ésta parte de menor longitud es llamada “filtro”, parte del cigarrillo que es llevada a los labios al empezar éste complejo proyecto, que es el fumar. Observación importante es el tener en cuenta que los labios carezcan de humedad alguna, antes de llevar el cigarro a la boca, para hacer más placentero el proceso. Dado ya el primer paso, usted debería sujetar, sin hacer mucha presión, con los labios, el filtro. 